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lunes, 16 de noviembre de 2020

DESENLACE MISTERIO DEL BALNEARIO DE SANTA ELENA

 


Los sucesos de aquel fatídico día de todos los santos ocurrieron muy rápido. Cipriano y Amable hablaban en la cafetería sobre sus recuerdos de adolescencia. Cipriano comentaba y alardeaba a su amigo lo bien que le iba económicamente desde su casamiento con Serafina; pues su padre, era uno de los más ilustres joyeros de Guadalajara de relativa fama en Madrid. Algo que no pasaba desapercibido por los dos hombres de negro, que escuchaban y bebían cerveza en la mesa de al lado; los conocidos como "los beltranejos".
Las risas y carcajadas se tornaron poco a poco en recuerdos de mal sabor para Cipriano. 
Amable había contraído matrimonio con una mujer hace ya algunos años, aunque la mala suerte se cebó con ella en el pantano al ahogarse en un caluroso día de verano; según comentaba Amable. El amigo de Cipriano comenzaba a recordarle algunas de las pequeñas fechorías que habían perpetrado ambos. Pero lo que más le iba a doler a Cipri, fue la declaración de Amable que le hizo: estaba enamorado de él. Nunca le había olvidado tras su adolescencia.
Presa del espanto Cipriano salió de la cafetería, mientras Amable le seguía a su habitación sin esperas. 
Cuando llegaron a la estancia, la discusión fue a mayor entre los dos hombres, y Amable presa de sus celos y de su amor no correspondido;  golpeó a Cipriano en la cabeza con el cenicero. Este golpe fue fatal y con tan mala suerte que Cipri, al ser golpeado, cayó por la ventana que estaba abierta al pantano.

De pronto apareció el fantasma de su mujer, que había fallecido en ese mismo lugar presa de otro asesinato de Amable y le dijo con voz quebrada:
- ¡Ahora pagarás todos tus crímenes y te reunirás conmigo en el infierno!





De pronto una fuerza empujó a Amable por la misma ventana que Cipriano, y al caer al agua una sombra le empujó al fondo.

Los hermanos Beltrán entraron en la habitación forzando la cerradura, esperando que en el interior encontraran resistencia de los dos hombres, deshacerse de ellos y poder robar las joyas de Serafina. Ellos sabían que allí había dinero y estaban acostumbrados a esos robos. Cuando entraron y se percataron que no había nadie en la habitación, se alegraron y registraron todo rápidamente encontrando el botín esperado y saliendo de la escena del crimen sin saber el hecho que antes había ocurrido.

El resto de la historia ya se conoce, los lamentos de Serafina al llegar a la habitación,  la sangre y ventana abierta, la desaparición de su marido, y para colmo de males; dos días después sus lagrimas ante el cadáver de su esposo.

Por ello se sabe que en Buendía, todos los años en el día de todos los santos, un fantasma de mujer se aparece en las tórridas aguas y en el balneario buscando a nuevas victimas y apagar su sed de venganza por su asesinato vil cometido por su marido. El marido ya fue asesinado, pero ella siempre aparecerá eternamente.



jueves, 12 de noviembre de 2020

DECLARACIONES BALNEARIO SANTA ELENA: CAMARERO DE LA CAFETERIA Y GOBERNANTA BALNEARIO

 


CAMARERO DE LA CAFETERIA.

El camarero declaró ante la guardia civil, que en la cafetería se encontraban 4 personas antes de que los sucesos pudieran desarrollarse con tan funestas consecuencias.

Cipriano hablaba animosamente con Amable entre risas y burlas. El camarero puedo interpretar que ambos se conocían desde hace tiempo y que su relación era cercana. Aunque durante el encuentro, la conversación muchas veces se hablaba entre susurros. De pronto, cuando estaba limpiando vasos desde la otra punta de la barra, pudo ver que Cipriano daba un golpe en la mesa y salió de la cafetería como alma que lleva el diablo. Amable, bastante nervioso, le seguía dos metros por detrás como intentando pararle los pies y hacerle entrar en razón.

De los otros dos clientes que se encontraban en la cafetería, el camarero identificó a "los Beltranejos"; que tomaban cerveza cercanos a los dos protagonistas anteriores sin perder detalle. Al salir estos dos de la cafetería, "los Beltranejos", les siguieron por el pasillo.


GOBERNANTA DEL BALNEARIO

La gobernanta del balneario declaró que escucho ruido en la habitación del matrimonio, pero que aunque le pareció extraño; tampoco podía hacer mucho ya que  la habitación es una zona privada de los clientes. Esta discusión era acalorada y ella pudo distinguir dos voces de dos hombres diferentes y de una mujer con la voz quebrada. 
Posteriormente, a los 20 minutos aproximadamente, se percató de dos figuras de hombres alejarse de la habitación. Estos dos personajes, según pudo ver a lo lejos del pasillo, habrían forzado la cerradura de la habitación para entrar en su interior; ya que esta se encontraba con el picaporte abollado.

INSPECTOR GUTIERREZ

Con todo ello, el inspector Gutiérrez analizó las pistas encontradas en la escena del crimen, las declaraciones de los afectados y algo parecía no cuadrarle en la cronología de los hechos sucedidos. Algo había que no entendía y que no se podría responder fácilmente al desarrollo de los acontecimientos.

En las siguientes 48 horas a los sucesos, en la primera luz del alba y en una de las orillas del embalse; se encontraron ambos cuerpos: el de Cipriano con un fuerte golpe en la cabeza y el de Amable, victima posiblemente de un ahogamiento. Serafina acudió a contemplar el funesto desenlace confirmando sus peores augurios y presa de un dolor fatal.



Actividad 2. Ayuda al inspector Gutiérrez con las pistas encontradas en las declaraciones e intentando realizar una cronología de los hechos; comenzando desde la llegada al balneario del matrimonio y al finalizar el caso, al encontrar los dos cadáveres. Recuerda en compartir todas las pistas con los compañeros en clase, para así, una puesta en común y poder resolver este caso no resuelto convertido en leyenda.


martes, 3 de noviembre de 2020

DECLARACIONES BALNEARIO SANTA ELENA: LEOCADIA Y SERAFINA

 


La comandancia de la Guardia Civil de la zona, a cargo del inspector Gutiérrez, se personó en la escena. Inspeccionó la habitación y las instalaciones del Balneario y no encontró ni rastro de Cipriano.

En el cuarto del matrimonio encontraron las siguientes pistas:

  • La ventana abierta y restos de sangre en el suelo.
  • La habitación desordenada, con los cajones entreabiertos y la ropa tirada.
  • Faltaban las joyas de Serafina en su tocador.
  • Pisadas negras de bota de caballero. Parece que de dos personajes distintos.

Leocadia, la masajista, comentó que ella sólo oyó los gritos de lamento de Serafina, que se escucharon con estupor en todo el edificio. Antes del masaje a su clienta, vio a Cipriano y Amable en la cafetería tomando algo entre risas con miradas cómplices. Era algo que no le extrañaba pues, había visto esa situación millones de veces, aunque, a decir verdad, hacía tiempo que no se les veía juntos. A los otros dos hombres que Serafina había visto en el pasillo, no recordaba haberlos reconocido entre los clientes del hotel ni en la cafetería.

El Inspector Gutiérrez le sorprendió como al nombras a los hermanos Beltrán, Leocadia entraba en un aparente nerviosismo inquieto.

Serafina comentó, presa de los nervios y del dolor, entre sollozos; que vio en el pasillo a dos hombres de aspecto nauseabundo, con olor a alcohol y que parecían ocultar algo oscuro. Por otro lado, confesó las habladurías de la gente comentadas por Leocadia en el masaje que había recibido, donde comentaba un idilio amoroso de la juventud de su marido y de su amigo Amable y la sórdida desaparición de la mujer de este. De su marido comentó que siempre la trato con respeto y cariñoso.


sábado, 31 de octubre de 2020

DESCUBRE EL MISTERIO DE LA DESAPARICIÓN DE CIPRIANO

 

BALNEARIO DE SANTA ELENA


El antiguo balneario de Santa Elena guarda un gran secreto. Este hotel situado en el embalse de Buendía cerca de la ciudad romana de Ercávica guarda celoso un misterio. Las aguas situadas en esta zona poseían fama ya que siempre se había creído en sus propiedades curativas desde la antigüedad. Por esto, se propuso la construcción de un Hotel-balneario para las dolencias de la clase alta española. En las instalaciones del balneario, se contaba con servicios como: piscina interior, tratamientos de barros, masajes con aceites de la zona, restaurantes y tenía 30 habitaciones dobles para poder alojar a 60 personas.

Su construcción se finalizó a comienzos del s. XX y muchos lugareños que pasaban por aquellos lares comentaban que, por las noches, en la tranquilidad y la calma de madrugada; se escuchaba la voz de lamento de una mujer. Se contaba, que incluso una mujer-espectro aparecía cubierta de una sábana blanca hecha harapos.

La historia real nos cuenta que un precioso día de Todos los Santos, un matrimonio comenzaba sus vacaciones en el Balneario. Cipriano y Serafina , su esposa (en la imagen), iban a pasar unos días de descanso al balneario para poder alejarse de la capital madrileña y recuperarse ella de sus dolencias en la espalda. La fama de estas aguas era ya de sobra conocida por la sociedad madrileña y por ello, decidieron emprender el viaje hasta la localidad conquense. Su visita coincidía, además, con la presencia en aquella zona de un amigo de la juventud de Cipriano, su amigo Amable (en la imagen en traje de baño, junto a Cipriano). Ambos habían crecido en uno de los colegios diocesanos más importantes de Cuenca, donde habían compartido de niños juegos, risas y confidencias. Serafina apenas conocía algo sobre la juventud de su esposo, únicamente que había sido el primer hijo de una familia importante de Guadalajara amigos de su padre, y que acordaron el matrimonio. Con el tiempo ella había conseguido respetar a su marido y a quererle, pero le daba la sensación que guardaba un secreto receloso de ser revelado.



A la llegada del matrimonio a recepción, les atendió muy cortésmente Luis, el recepcionista, mientras les daba la bienvenida al Balneario el directo el Sr. Marcial Del Solar (perteneciente a otra familia de alta alcurnia que hacía fortuna a través de negocios de hotelería y restaurantes en la zona).

Serafina marchaba a la habitación dispuesta a cambiarse en traje de baño y recibir el primer masaje de su tratamiento, mientras su esposo tomaba café con su antiguo amigo de la infancia, Amable, en la cafetería del Balneario. Ella sólo sabía de Amable, a parte de que eran amigos de la juventud; que practicaban el nado y competición de remo en la zona de Buendía muchos veranos en su tierna adolescencia.

Serafina se relajaba en su masaje tumbada en la camilla; mientras la masajista, Leocadia le aplicaba sobre su piel el aceite de rosas relajante. Leocadia (en la imagen) llevaba trabajando en el Balneario más de diez años y conocía cantidad de clientes habituales que pasaban por allí sus vacaciones.



Era buena masajista, aunque la privacidad no era una de sus calidades más destacables, y de pronto comenzó a hablar por su boca sin que Serafina pudiera comentar nada al respecto. La masajista susurraba que los dos hombres que tomaban café en la cafetería; eran dos verdaderos golfos, debido a sus correrías de jóvenes por la zona. Incluso uno de ellos se decía que, a su primera mujer, la había hecho desaparecer en el embalse donde nadie pudiera encontrarla jamás. Se llegó a comentar por algunas zonas de la provincia, incluso, que ellos dos eran amantes y que por las noches se dedicaban a verse en la zona de los pinares y a realizar fechorías ebrios de alcohol.

Serafina se quedó estupefacta ante tal confesión y dudo en hablar para comentar que uno de esos era su marido, pero por vergüenza, decidió guardar silencio. Se vistió y se fue a su habitación llorando desconsoladamente. Durante el camino hacia su habitación se cruzó con dos hombres, que apenas la miraron, pero ella no pudo dejar de fijarse en la oscuridad de su mirada. Sus ropajes llenos de suciedad y sus formas de hablar le hicieron darse cuenta que no eran clientes del hotel ni tampoco trabajadores del balneario. En la zona se les conocía como los hermanos Beltrán, o los “Beltranejos” (en la imagen), delincuentes de poca monta de robos y hurtos. 


Cuando Serafina llegó a su habitación la encontró de forma muy desordenada y su marido, Cipriano, no se encontraba en ella. La policía acudió a la habitación y no encontró apenas pistas sobre la ausencia de Cipriano. En la cafetería ya no estaba y según varios trabajadores el marido de Serafina volvió a su habitación. Se oyeron una discusión entre varias personas pero que apenas duró 5 minutos. Había restos de sangre cerca de una ventana que daba al embalse. Se pensó que pudo caer Cipriano al agua tras ser golpeado o estar malherido.



¿Pero quién hizo algo así?

¿Por qué?

ACTIVIDAD 1. Anota en tu cuaderno todas las pistas que creas que puedas encontrar en el texto, personajes y todo lo que te parezca curioso para resolver el caso. Recuerda que es un caso sin resolver y los sospechosos ya no están vivos, pero próximamente podrás leer sus declaraciones a la policía. Comparte todas tus pistas en clase con el resto de compañeros.

TEMA 15: RESOLUCIÓN QUEJAS DE CLIENTES

 Aquí os dejo un video con los pasos a seguir para solucionar una queja de cliente y poder evitar una hoja de reclamaciones. En clase lo com...